Rezension über:

Joseph Geiger: The First Hall of Fame. A Study of the Statues in the Forum Augustum (= Mnemosyne. Supplements - History and Archeology of Classical Antiquity; Vol. 295), Leiden / Boston: Brill 2008, xi + 225 S., ISBN 978-90-0416869-5, EUR 93,00
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Rezension von:
Antonio Peña
Instituto de Arqueología, Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Mérida
Redaktionelle Betreuung:
Sabine Panzram
Empfohlene Zitierweise:
Antonio Peña: Rezension von: Joseph Geiger: The First Hall of Fame. A Study of the Statues in the Forum Augustum, Leiden / Boston: Brill 2008, in: sehepunkte 9 (2009), Nr. 9 [15.09.2009], URL: http://www.sehepunkte.de
/2009/09/14976.html


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Joseph Geiger: The First Hall of Fame

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En las últimas décadas, el Forum Augustum se ha convertido en un complejo que ha despertado un considerable interés en el seno de la investigación. Prueba de ello son el gran número de publicaciones relacionadas, dedicadas tanto a su configuración arquitectónica como a sus programas iconográficos. En esta última vertiente, al trabajo pionero de Paul Zanker [1] y a las consideraciones realizadas por Eugenio La Rocca [2], ha seguido la monografía de Martin Spannagel [3], a día de hoy la síntesis más completa sobre el asunto. Junto a ello, la reciente reedición del CIL de Roma, llevada a cabo por el equipo encabezado por Géza Alföldy [4], ha permitido ilustrarnos más sobre los personajes efigiados en el Forum. A este completo panorama viene a sumarse el libro que tenemos entre manos, titulado The First Hall of Fame. A Study of the Statues in the Forum Augustum, escrito por Joseph Geiger.

La obra consta de siete capítulos. El primero, de carácter introductorio, está dedicado a exponer el objeto de estudio, las galerías de estatuas del Forum Augustum, conocidas gracias a las fuentes literarias (Ov. Fast. V, 563-566; Suet. Aug. 31, 5; Lamp. Alex. 28, 6), a la evidencia epigráfica (CIL VI, 8, 3, 40931-41021 a) y a los testimonios escultóricos, sistematizados por Sergio Rinaldi. [5] Los capítulos 2 y 3 analizan los posibles precedentes de estas galerías. Por lo que respecta al mundo griego, el autor llama la atención sobre las estatuas dedicadas a los vencedores en los juegos olímpicos. En cuanto a Roma, se hace hincapié en las estatuas honoríficas puestas en el Foro Romano, en el Comicio o en el Capitolio. Tanto unas como otras eran de bronce y fueron puestas la mayoría de las veces por iniciativa privada. El capítulo 4 versa sobre la situación de las galerías en el contexto de la Roma augustea. Todo indica que las estatuas se concibieron una vez iniciada la construcción del Forum Augustum, posiblemente a partir del año 19 a.C. En el capítulo 5, el autor entra de lleno en el contenido de las galerías. En su opinión, las estatuas, realizadas en mármol, se ubicaron tanto en las exedras como a lo largo de los pórticos, y su número total ascendería a unas 150: en el lado noroccidental encontraron su sitio los reyes de Alba Longa, los Julios (incluidas también algunas mujeres) y varios miembros de la familia imperial, mientras que en el lado nororiental se dispusieron los reyes de Roma y diferentes summi viri, no sólo triunfadores, sino también personajes importantes de la República. El capítulo 6 considera las adiciones de nuevas estatuas a las galerías preexistentes. En efecto, entre época tiberiana y trajanea el Forum Augustum acogió varias estatuas de bronce dedicadas a diferentes miembros de la casa imperial (ubicadas en el lado de los Julios) y a amigos de los emperadores o a personajes que obtuvieron los ornamenta triumphalia (situadas en el lado de los summi viri). Por último, en el capítulo 7 se considera el impacto de estas galerías en complejos de diferentes localidades del Imperio, sobre todo de Occidente. Así, el autor menciona citas del Forum Augustum en ciudades como Arezzo (elogia de summi viri), Pompeya (elogia de Eneas y de Rómulo), Tarragona (clípeos), Córdoba (estatua de Rómulo / Eneas y estatuas de posibles summi viri), Mérida (clípeos y cariátides, estatuas de reyes y de summi viri, grupo de Eneas), el Adriático (bloques con Amón y Medusa) y algunas ciudades galas como Avenches, Arles, Vienne y Ginebra (clípeos).

Debido a nuestro actual interés en estas cuestiones, el título de la obra despertaba grandes expectativas. Sin embargo, tras una detenida lectura del libro, hemos de confesar que nos ha sabido a poco. Por nuestra parte esperábamos un tratamiento de la cuestión desde el punto de vista arqueológico. No obstante, el autor ha empleado un enfoque netamente histórico y filológico, más propio de su línea de investigación. Puesto que no somos especialistas en esta faceta (y, en consecuencia, no estamos capacitados para pronunciarnos sobre la posible influencia de Varrón en el número y la selección de los personajes que integran las galerías o de estas últimas sobre escritos posteriores, como las Vidas paralelas de Plutarco o el anónimo De viris illustribus), centraremos nuestro comentario en los aspectos puramente arqueológicos de la obra, concretamente en aquéllos donde hemos de manifestar nuestra discrepancia:

Por lo que respecta a la ubicación de las estatuas, el autor propone que se dispusieron tanto en las exedras (mayores y menores) como en los intercolumnios de los pórticos. Por nuestra parte, pensamos que no es probable que las exedras menores hubieran albergado estatuas, pues se habría generado un enorme problema para reubicarlas tras su desmantelamiento en época flavio-trajanea. Tampoco existe evidencia alguna de estatuas en los intercolumnios, pues ello demandaría la existencia de pedestales, incompatibles con los tituli que identifican a los personajes. En nuestra opinión, el grueso de la estatuaria se dispuso en los nichos de las exedras mayores, pues la presencia de las exedras menores apenas dejaba espacio para nuevas figuras en los pórticos. El hallazgo de estas nuevas exedras necesariamente modifica las propuestas de distribución de estatuas formuladas por Paul Zanker y por Martin Spannagel.

En cuanto a los personajes representados en las galerías, aunque resulta muy razonable la posible existencia de muchos de ellos, caso de los reyes de Roma, lo cierto es que no encontramos suficientes argumentos en el texto como para darla por segura. Más discutible aún es la presencia de mujeres dentro del programa iconográfico, propuesta por el autor, pues ni las fuentes escritas ni la epigrafía la testimonian. En efecto, las inscripciones citadas por Joseph Geiger que mencionan mujeres, o bien no proceden del Forum Augustum o bien se hallaron en el Forum Iulium. Tampoco el carácter del foro (espacio donde se lleva a cabo la política exterior de Roma y sede de la administración de justicia hasta época trajanea) favorece esta posibilidad. La estatua femenina recuperada en las excavaciones no necesariamente debía formar parte de las galerías, sino que podría haberse ubicado en la cella del templo.

Por último, en cuanto a las citas al Forum Augustum en provincias, el autor no conoce el status quaestionis fijado en las publicaciones más recientes sobre la materia. Por citar sólo algunos ejemplos, cabe señalar que los clípeos de Tarragona ya no se fechan en época claudia, sino en época flavia [6]; tampoco las citas de Mérida se datan en época claudia, sino más bien en época tardoclaudia-neroniana. [7] La estatua con el grafito Agrippa no representa al yerno de Augusto, sino a un rey de Alba Longa [8]; en el Forum Augustum no hay constancia de clípeos decorados con la imagen de Medusa. [9] Algo similar sucede con la bibliografía más actual sobre Pompeya [10], Mérida [11] y el Adriático. [12]

Como valoración final del libro, diremos que nos encontramos ante un trabajo complementario a los diferentes estudios sobre el programa iconográfico del Forum Augustum, aunque la principal obra de referencia al respecto sigue siendo la monografía de Martin Spannagel, aparecida hace una década.

Notas:

[1] Paul Zanker: Forum Augustum. Das Bildprogramm, Tübingen 1968.

[2] Eugenio La Rocca: Il programma figurativo del Foro di Augusto, en: Eugenio La Rocca y otros (eds.): I luoghi del consenso imperiale. Il Foro di Augusto. Il Foro di Traiano. Introduzione storico-topografica, Roma 1995, 74-87.

[3] Martin Spannagel: Exemplaria Principis. Untersuchungen zur Entstehung und Ausstattung des Augustusforums, Heidelberg 1999.

[4] Géza Alföldy y otros: Elogia in Foro Augusto posita, en: CIL, VI, 8, 3, 4847-4874, nº 40931-41021 a.

[5] Sergio Rinaldi: Frammenti delle statue dei summi viri nel Foro di Augusto, en: DialA, 3, 1, 69-84.

[6] Patrizio Pensabene: La decorazione architettonica dei monumenti provinciali di Tarraco, en: Ricardo Mar (ed.): Els monuments provincials de Tàrraco, Tarragona 1993, 33-105.

[7] Walter Trillmich: Los programas arquitectónicos de época julio-claudia en la colonia Augusta Emerita, en: Sebastián Ramallo (ed.): La decoración arquitectónica en las ciudades romanas de Occidente, Murcia 2004, 321-335.

[8] Walter Trillmich: Gestalt und Ausstattung des Marmorforums in Merida. Kenntnisstand und Perspektiven, en: MM 36 (1995), 269-291, láms. 28-30.

[9] Paolo Casari: Sui clipei del Foro di Augusto, en: ArchCl 50 (1998), 391-407.

[10] Valentin Kockel: Altes und Neues vom Forum und vom Gebäude der Eumachia in Pompeji, en: Richard Neudecker / Paul Zanker (eds.): Lebenswelten. Bilder und Räume in der römischen Stadt der Kaiserzeit (= Palilia; 16), Wiesbaden 2005, 51-72.

[11] José Luis de la Barrera / Walter Trillmich: Eine Wiederholung der Aeneas-Gruppe vom Forum Augustum samt ihrer Inschrift in Mérida (Spanien), en: RM 103 (1996), 119-138, láms. 26-39; Trillmich (n. 8); Trillmich (n. 7).

[12] Paolo Casari: Iuppiter Ammon e Medusa nell'Adriatico nordorientale. Simbologia imperiale nella decorazione architettonica forense, Roma 2004.

Antonio Peña